Después de la visita a la obstetra se confirma lo que ya había dicho la comadrona: nos pasamos de peso, luego entonces, hay que ponerse a dieta. Empecé con 59, cuando me empezaron a controlar el peso (aunque solía pesar 57) y ahora estoy en 69. Reconozco que desde el comienzo del embarazo como más (pues en mi vida había disfrutado tanto con los sabores de la comida) pero, últimamente, creí que ya había parado el carro. Pues se ve que no. La panza ha crecido bastante y todo lo demás se ve que también. Da igual que sea un embarazo gemelar: el peso no tiene por qué ser superior al de un embarazo normal, según dicen. La excusa de "es que retengo muchos líquidos en las piernas" (algo contra lo que no se puede hacer nada, según la comadrona, salvo ponerse gel frío para aliviar) tampoco es válida. La explicación que me han dado es que el metabolismo de una embarazada es más lento y que se absorben más los nutrientes con lo que se tiende a acumular peso más que a eliminarlo. Con lo cual no sé cómo voy a hacer porque no creo que pueda comer menos ni más sano: hace años que no toco los fritos ni el azúcar. Aunque sí es cierto que algún que otro domingo hay parada en la pastelería y algún trozo de tarta cae (en estrecha colaboración con mi marido, un gran impulsor del azúcar). También he de reconocer que no he renunciado ni al pan ni a las empanadas, grandes placeres culinarios.
A pesar de pasarme de peso la obstetra me ha puesto un suplemento de hierro, necesario a estas alturas del embarazo, y yo sigo manteniendo las vitaminas Natalben supra (dicen que todas son parecidas y estas son de las más económicas), por si acaso.
En cuanto al ejercicio, el yoga lo he mantenido pues es lo más relajante que hay pero supongo que aunque mantiene tu flexibilidad y tonifica (jamás había tenido las piernas tan prietas) no se queman muchas calorías.
Acabo de empezar pilates, más que nada por los ejercicios de refuerzo del suelo pélvico. Y supongo que, por añadir algo más, ahora que empezamos vacaciones y nos asamos de calor, toca retomar la natación aunque en plan tranquilo.
En fin, tanto hablar de comida que me ha dado hambre. El menú de hoy: gazpacho de sandía (buenísimo...), salmón a la plancha y ensalada de arroz.
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