jueves, 7 de agosto de 2014

33 semanas y cuatro días...hemorroides y libros sobre el embarazo III.

     A estas alturas del embarazo hay varias buenas noticias: pesamos 73 kg y la última ecografía y test basal han sido satisfactorios aunque no nos han dicho nada sobre el peso de N. En tres días podremos saber si ha aumentado un poco. Al refrescar el tiempo la hinchazón de los pies y manos ha remitido mucho, lo cual se agradece. Volvemos a dormir bien y no estamos tan abrumadas por el peso de panza. Su crecimiento ha hecho que el estómago reduzca algo su espacio con lo que al llenarse antes, una come algo menos. 
     Lo único no del todo positivo es que una hemorroide  ha hecho su aparición: algo hinchado sobresale del ano que pica y escuece según le apetezca. No es debido al estreñimiento pues entre el muesli y los yogures bífidus en ningún momento lo he tenido sino a la circulación. La crema Hemoal a pesar de su precio y su constante aparición en anuncios ya clásicos, no hace absolutamente nada: ni alivia ni reduce la hinchazón. Echarla o no es totalmente indiferente. El médico me ha dicho que me dará unas pastillas que acabarán con ellas y ha confirmado lo que ya había comprobado sobre la crema,
     Estamos ya con el último capítulo del libro de Vicki Iovine, Nueve meses y nueve mil dudas: una obra muy aconsejable por varios motivos: fácil lectura, estilo ágil, tono desenfadado, te habla de todo desde el punto de vista de alguien que lo ha vivido varias veces y pone ejemplos propios o de sus múltiples amigas (a veces un tanto increíbles o surrealistas). Su uso de la hipérbole o exageración minimiza muchos de los dramas que a una la invaden durante diversos momentos del embarazo. Es un libro muy aconsejable capaz de crear la ilusión de que varias amigas expertas en embarazo te acompañan asesorándote en el tuyo.
   En fin, seguimos con el reposo, a pesar del inevitable aburrimiento (hay que reconocer que mucho peor sería en el hospital no sólo por la monotonía y el calor sino también por la falta de mis peludos seres queridos), tomándonos la vida con toda la tranquilidad  posible para que nuestras dos visitantes se queden en su pequeña casa el máximo tiempo  posible (que debería ser al menos cuatro semanas más) hasta que estén lo suficientemente robustas para enfrentarse al mundo.

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