A estas alturas ya cuesta aguantar el peso de panza y el propio (rodillas y piernas algo sobrecargadas). Coma lo que coma, que no creo que actualmente sea mucho pues me lleno antes, la báscula marca cada vez más (77 kg). El único consuelo es desplazar la responsabilidad: no soy yo sino ellas las que realmente ganan peso (me las imagino gigantes). De hecho, la zona de la izquierda sobresale un poco más que la derecha. Intuyo que G. está inmensa. Hasta la semana que viene no hay ecografía con lo que toca esperar para salir de dudas en cuanto a sus dimensiones.
Relacionado con el peso o no, no sabemos si unos súbitos dolores en panza ayer por la noche pudieran ser contracciones de las de verdad o movimientos fetales a lo bestia. En fin, hasta ahora no se han vuelto a repetir con lo que nos quedamos también con la duda. Esperamos que ninguna de las dos haya hecho la voltereta y haya variado su posición.

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