Después de tres días, mucho reposo, calor, insomnio, ambiente agobiante y algunas pruebas ¡por fin volvemos a casa! En seis días toca un nuevo control (no sé de qué tipo), análisis del tercer trimestre (sangre y orina) y, en once días. nueva ecografía para ver cómo evoluciona el peso de los fetos.
La estancia en el hospital ha sido muy satisfactoria: sin grandes lujos pero con gente muy agradable y muy implicada en su trabajo que te atiende muy bien, con una gran amabilidad, pero el ambiente es totalmente claustrofóbico. Por lo menos ahora sé con conocimiento de causa qué me espera en la convalecencia tras el parto y cómo serán cuidadas las bebés por ese personal tan implicado en su trabajo. Y cómo lo pasará mi marido por las noches echándome una mano y sin una cama a la recurrir.
He llegado a casa totalmente cansada y con dos kilos más, como si ya no tuviera bastantes, y la panza sensiblemente más grande. Después de estar allí metida tres días, salir a la calle, ver el sol y el movimiento de la gente me hizo sentir bien y conectar otra vez con la realidad, aunque me sentía torpe y débil.
jueves, 31 de julio de 2014
miércoles, 30 de julio de 2014
32 semanas y tres días... seguimos en observaciòn.
![]() |
| En el hospital. |
A partir de la semana que viene el control será ambulatorio y semanal: por el escaso peso de N. y un posible comienzo de contracciones que, aunque no han empezado, podrían desencadenar un parto prematuro.
Hasta ahora la ginecóloga, jovencita, guapa y muy maja, ha escuchado los latidos y ha medido el cuello del cérvix que estaba entre 28 y 30, es decir, dentro de los parámetros esperados, ya que menos de 25 podría indicar un parto inminente.
También me ha consultado la anestesista y me ha hecho firmar los tres consentimientos: para la analgesia epidural, por si el parto es natural, la parcial y la total, por si es una cesárea. También me han puesto la segunda dosis de corticoides para la maduración de los pulmones. Ahora sólo falta un nuevo test basal para monitorizar los latidos de los fetos y la posible existencia de contracciones.
Rezo, desde un punto de vista ateo, para que todo esté bien y pueda, por fin, irme mañana a casa y volver a la realidad aunque con un ritmo de vida más tranquilo y con mayor reposo: nada de pilates ni yoga y paseos muy largos.
martes, 29 de julio de 2014
32 semanas y dos días... en el hospital en observación.
Tanto hacer pilates, yoga e ir a la compra que el feto más pequeño, con 1.600 kg (la de la izquierda ya esta en cambio en dos kg), ya está muy bajo, al nivel del pubis, por lo que no solo me han hecho el test basal y examinado la longitud del cérvix dos veces sino que también me han inyectado corticoides para la maduración de los pulmones de los fetos, por si salieran prematuros. Aunque la jovencísima y atractiva ginecóloga residente que me atendió, acompañada de tres supervisores, me dijo que no había ni contracciones ni dilatacion, han decidido dejarme ingresada en observación. ¡Menudo bajón! Por lo que ahora estoy pasando calor en una habitación, afortunadamente o desafortunadamente yo sola y con tele, haciendo tiempo hasta que me de el sueño, extrañando mi casa pero, sobre todo, a mis perras y a mi marido.
Manaña no sé qué más me harán además de ponerme la segunda dosis de corticoides y examinarme la dilatación del útero. Sinceramente, me gustaría que me dieran el alta y a cambio haría el reposo más absoluto en casa acompañada de la reconfortante compañía canina y pasando menos calor.
En fin, como escribir con este mvil es lo mas incómodo del mundo, dejaré el resto de los detalles para manana.
Manaña no sé qué más me harán además de ponerme la segunda dosis de corticoides y examinarme la dilatación del útero. Sinceramente, me gustaría que me dieran el alta y a cambio haría el reposo más absoluto en casa acompañada de la reconfortante compañía canina y pasando menos calor.
En fin, como escribir con este mvil es lo mas incómodo del mundo, dejaré el resto de los detalles para manana.
miércoles, 23 de julio de 2014
31 semanas y tres días... empieza el cansancio.
Actividades cotidianas tan simples como ir a hacer la compra me dejan muerta. Han de ir seguidas de un rato de descanso para poder seguir lo que queda de día. Tengo la sensación de que al cuerpo le va costando ya aguantar el peso extra, que ahora está en 74kg, sobre todo en las piernas, que se me cargan bastante. Espero que no aumente mucho más porque para la semana toca obstetra y, previamente, eco, que es lo que más me apetece para ver cómo van de peso y si el líquido sigue "justo". El hambre y el gusto por la comida persisten aunque sigo tratando de seguir la dieta en todo lo posible.
Pies y piernas siguen permanentemente hinchados y de vez en cuando van a más si están demasiado tiempo de posición vertical o si hay un incremento del calor. El hormigueo en los dedos de la mano derecha tampoco se ha ido. A pesar de todo ello, trataré de seguir con el yoga y el pilates todo el tiempo que pueda combinándolo con los periodos de descanso.
Las noches transcurren bastante bien: dormir dos horas para beber (pues la sed es inaotable) e ir al baño constantemente.
En fin, habrá que tomárselo con calma y descansar todo lo que pida el cuerpo.
viernes, 18 de julio de 2014
30 semanas y cinco días... ecos de panza, instinto protector y maternidad consciente.
Una cosa es ver cómo tu panza crece cada día, y que la gente se quede impresionada por sus dimensiones (aunque a ti siga sin parecerte tan grande), y otra hacerse a la idea de lo que hay dentro (lo que a ti te parece el tesoro más valioso del mundo). Cuando ves una eco, como ésta, con el rostro de perfil, una gran frente, nariz respingona, labios algo prominentes y los puñitos pegados a esa naricilla, caes algo más en la cuenta de que hay dos pequeños e indefensos seres humanos en tu interior. Entonces es cuando se activa el sentimiento de ternura y el instinto ultra protector: haces y harías lo que fuera para que estén bien, para que sigan bien... Cada vez que se mueven te alegras de volver a sentir que siguen estando ahí en perfectas condiciones y rezas, por muy atea que seas, para que se queden todo lo el tiempo que quieran hasta que por fin estén listas para salir, algo que de verdad soy incapaz de imaginar pero deseo fervientemente.
Suelo finalizar este tipo de reflexiones que tan frecuentemente acuden a mi cabeza con ideas como: "nunca pensé que esto de estar de embarazada fuese una sensación tan placentera", "me encantaría repetirla" y "¿Por qué no me habré animado antes?". Esto último requeriría un capítulo aparte o incluso un libro de psicología entero como para poder entenderlo (incluso yo misma). Cuando una cae del pino, como es el caso, no puede evitar desear gritar a los cuatro vientos las dimensiones de su error y avisar a todas aquellas que como yo no se daban cuenta de la inmensidad de la experiencia que se estaban perdiendo. El caso es que hubo quien sí me lo dijo, pero mis oídos aún no estaban preparados para oirlo. Por eso no trato de avisar ni convencer a nadie pues cada persona ha de llegar sola a ese deseo de multiplicarse y sacrificar lo que haga falta. El problema es cuando ese deseo llega demasiado tarde y, desgraciadamente, no puede ser.
Supongo que en los tiempos que corren la biología no va a la par de los usos sociales y el deseo de realización profesional de la mujer. Imagino que en las sociedades del primer mundo este problema irá a más y, desde luego, por mucho que avanza la ciencia, la solución no es fácil.
Suelo finalizar este tipo de reflexiones que tan frecuentemente acuden a mi cabeza con ideas como: "nunca pensé que esto de estar de embarazada fuese una sensación tan placentera", "me encantaría repetirla" y "¿Por qué no me habré animado antes?". Esto último requeriría un capítulo aparte o incluso un libro de psicología entero como para poder entenderlo (incluso yo misma). Cuando una cae del pino, como es el caso, no puede evitar desear gritar a los cuatro vientos las dimensiones de su error y avisar a todas aquellas que como yo no se daban cuenta de la inmensidad de la experiencia que se estaban perdiendo. El caso es que hubo quien sí me lo dijo, pero mis oídos aún no estaban preparados para oirlo. Por eso no trato de avisar ni convencer a nadie pues cada persona ha de llegar sola a ese deseo de multiplicarse y sacrificar lo que haga falta. El problema es cuando ese deseo llega demasiado tarde y, desgraciadamente, no puede ser.
Supongo que en los tiempos que corren la biología no va a la par de los usos sociales y el deseo de realización profesional de la mujer. Imagino que en las sociedades del primer mundo este problema irá a más y, desde luego, por mucho que avanza la ciencia, la solución no es fácil.
miércoles, 16 de julio de 2014
30 semanas y 3 días... manos y pies hinchados y cremas anti estrías (y antipicores).
Según la obstetra, todo está dentro de la normalidad. El líquido amniótico del feto A está entre los parámetros normales. La dieta, de momento, ha parado la escalada imparable de kilos pues me mantengo en los 73 kg. En breve tocarán nuevos análisis aunque no me ha dado más detalles. Tan sólo que si en la semana 38 no nos ponemos de parto se provocaría.
Debido a las dimensiones de la barriga y las dificultades del riego sanguíneo para llegar a las extremidades, las manos y los pies se me han hinchado bastante. Se trata de una hinchazón permanente que no va nunca a menos sino a más cuando paso algún tiempo de pie. La hinchazón de las manos es tal que incluso llega a dificultar el cerrarlas y llego a sentir como adormecidas las puntas de los dedos de la derecha. ¿Solución que no acaba de remediarlo? Ponerlas en alto y darles un masaje con alguna crema para piernas hinchadas, según la comadrona, cualquiera es válida.
Los picores en la barriga vuelven de vez en cuando. Para aliviarlos, de momento, lo que va funcionando es Trofolastín, aunque no he dejado el aceite de almendras para mañana y noche, pues es muy graso y tarda en absorberse. Las pegas que le pongo a Suavinex, a pesar de que es más barata, es que me da la sensación de que no alivia esos desquiciantes picores y no se absorbe tan bien como la primera.
En fin, supongo que debería retomar la natación y los paseos por la playa aunque con las dimensiones actuales de panza lo primero me da algo de cosa.
domingo, 13 de julio de 2014
30 semanas... amuletos.
Nunca he sido muy supersticiosa pero, en ocasiones, las circunstancias de la vida te pueden llevar a creer en el mal de ojo, las malas vibraciones de la gente o como se quiera llamar. Igualmente, hasta ahora me seguía considerando muy racional y muy escéptica. Solía creer sólo lo que veía.
A pesar de todo ello he de confesar que tengo algo así como un amuleto al que inconscientemente asocio mi buena suerte o, al menos, mi dosis de buenas vibraciones diarias. El problema es que cuando me falla, es decir, cuando no lo tengo, las energías me fallan o siento como que no están todas conmigo. Ahora, no es que vaya muy sobrada y a medida que este proceso en el que estoy inmersa avanza no sé cómo estaré: mantengo mi autonomía e independencia pero no sé por cuánto tiempo. Siempre están los miedos irracionales: a convertirse en una pelota que sólo pueda desplazarse rodando o a que una grúa la tenga que mover a una previo aviso.
El caso es que la mera insinuación de que en unas semanas "mi amuleto" pueda no estar, aunque sean sólo cuatro días, es algo que me puede psicólogicamente y que me pone muy triste. No lo puedo evitar, sea por las hormonas o porque mi parte racional se ha ido y he quedado reducida a un mero envase gestante: carne que genera carne.
Supongo que su ausencia en mi mente es una especie de atentado contra el síndrome de anidamiento que de un modo tan fuerte confieso estar experimentando. Si falta el amuleto el nido no va a estar verdaderamente preparado para la esperada llegada o algo en esa llegada va a salir mal.
A pesar de todo ello he de confesar que tengo algo así como un amuleto al que inconscientemente asocio mi buena suerte o, al menos, mi dosis de buenas vibraciones diarias. El problema es que cuando me falla, es decir, cuando no lo tengo, las energías me fallan o siento como que no están todas conmigo. Ahora, no es que vaya muy sobrada y a medida que este proceso en el que estoy inmersa avanza no sé cómo estaré: mantengo mi autonomía e independencia pero no sé por cuánto tiempo. Siempre están los miedos irracionales: a convertirse en una pelota que sólo pueda desplazarse rodando o a que una grúa la tenga que mover a una previo aviso.
El caso es que la mera insinuación de que en unas semanas "mi amuleto" pueda no estar, aunque sean sólo cuatro días, es algo que me puede psicólogicamente y que me pone muy triste. No lo puedo evitar, sea por las hormonas o porque mi parte racional se ha ido y he quedado reducida a un mero envase gestante: carne que genera carne.
Supongo que su ausencia en mi mente es una especie de atentado contra el síndrome de anidamiento que de un modo tan fuerte confieso estar experimentando. Si falta el amuleto el nido no va a estar verdaderamente preparado para la esperada llegada o algo en esa llegada va a salir mal.
viernes, 11 de julio de 2014
29 semanas y cinco días... líquido amniótico "justo".
La última ecografía ha sido un poco agridulce. Ambas siguen en posición cefálica, una en posición anterior y la otra posterior. Los pesos de G. y N. creo que no están mal. G. pesa un kilo y medio y N., la que más se ha movido desde siempre, un kilo y 275 gr. pero, según ha dicho el que hace la ecografía, de líquido está "justa". Para ver si se recupera o va a menos me han citado para una nueva ecografía en quince días, lo cual me aporta algo de tranquilidad.
Desde luego no es ni algo grave ni alarmante pero no puedo evitar preocuparme aunque trato de no hacerlo. Al parecer, cuando el líquido amniótico es escaso (oligohidramnios) se acaba provocando el parto.
En fin, no sé qué me dirá la obstetra la semana que viene. Probablemente nada. Beber más no influye en absoluto. El reposo es aconsejable pero, en general, creo que ya lo estoy haciendo bastante porque, teniendo en cuenta que estoy de vacaciones, el yoga y el pilates para embarazadas son las únicas actividades que llevo a cabo, además de las "marujiles", claro.
Mi peso no sigue tan disparado gracias a que estoy cumpliendo "bastante" la dieta. De momento, no he pasado de 72 kg. La panza ha crecido pero no puedo decir que me pese. Sin embargo, mis rodillas o incluso mis piernas, al final del día, no dicen lo mismo: suelen estar muy sobrecargadas.
En fin, como ha dicho el médico, me lo tomaré con calma.
Desde luego no es ni algo grave ni alarmante pero no puedo evitar preocuparme aunque trato de no hacerlo. Al parecer, cuando el líquido amniótico es escaso (oligohidramnios) se acaba provocando el parto.
En fin, no sé qué me dirá la obstetra la semana que viene. Probablemente nada. Beber más no influye en absoluto. El reposo es aconsejable pero, en general, creo que ya lo estoy haciendo bastante porque, teniendo en cuenta que estoy de vacaciones, el yoga y el pilates para embarazadas son las únicas actividades que llevo a cabo, además de las "marujiles", claro.
Mi peso no sigue tan disparado gracias a que estoy cumpliendo "bastante" la dieta. De momento, no he pasado de 72 kg. La panza ha crecido pero no puedo decir que me pese. Sin embargo, mis rodillas o incluso mis piernas, al final del día, no dicen lo mismo: suelen estar muy sobrecargadas.
En fin, como ha dicho el médico, me lo tomaré con calma.
domingo, 6 de julio de 2014
29 semanas... ¿Qué llevar al hospital? y síndrome del nido.
![]() |
| Amoroso jersey hecho por mi tía. |
Relacionado con ello está la preparación de la canastilla o la maleta para llevar al hospital. Según la lista que nos pasó la comadrona lo necesario sería (si vas a ingresar en un hospital público):
- Bata, camisón y zapatillas para los días que estaremos ingresadas (dos o tres días si es un parto natural y cinco si es una cesárea). Para el trabajo de parto o la cesárea tenemos el camisón que el propio hospital nos facilita.
- Bragas de algodón o desechables. Mejor estas últimas pues tras el parto el sangrado es bastante abundante, a pesar de las compresas de algodón que el propio hospital nos suministra. Será necesario comprar más compresas para cuando nos vayamos para casa pues el sangrado continuará, por lo menos, quince días.
- La faja post-parto es opcional. Aconsejable tras la cesárea porque al parecer los puntos tiran bastante. No así tras un parto normal pues contraer la zona no es bueno para el útero que ha de volver a su sitio por sí mismo (la lactancia lo hace encoger con mayor rapidez).
- Sujetadores de lactancia.
- Neceser de aseo personal (habrá que estar presentable para recibir a las visitas).

Vestido y chaqueta de lana en rosa y blanco, creación, como no, de mi artística tía. - Un abanico para el acompañante (en la sala de partos hace mucho calor, imaginaos en verano)
- Para el bebé, mientras esté allí no necesitará nada pero, para volver a casa: ropa, mantita, pañales, gasas estériles y alcohol de 70º, para hacerle la cura del cordón umbilical, y útiles de aseo como: jabón especial para bebés (aunque los primeros días con el agua es suficiente pues su piel es muy sensible para cualquier tipo de jabón), esponja suave, bastoncillos, tijeras especiales para sus uñitas (o manoplas para evitar que se arañe), termómetro para la bañera y biberón si no se le va a dar el pecho.
- Es importante recordar tener puestas las sillitas para el coche si no queremos empezar con mal pie nuestra nueva etapa vital con las bebés.
viernes, 4 de julio de 2014
28 semanas y 6 días... Movimientos fetales y libros sobre el embarazo II.
Entre cada "sube y baja" de la panza sigo leyendo sobre la metamorfosis interna y externa que estoy experimentando. Aunque después de las clases de preparación al parto, desde el punto de vista teórico, poco me queda por saber.
Éste fue el primer y único libro que me compré: Kaz Cooke, La guía indispensable para madres primerizas. Lo elegí por su grosor y porque me llamó la atención por su estructura (es posible que inconscientemente los colores pistacho y rosa de la portada también influyeran -buen trabajo de marketing, sin duda).
Está organizado temporalmente, como este blog: por semanas de embarazo. Empieza a contarte los síntomas desde los primeros días. Eso me gustó porque es cuando más paranoica estás y mientras no lo sabes con certeza cualquier cosa te parece un síntoma inequívoco de embarazo aunque no lo sea. Cada capítulo te muestra incluso cuál sería el tamaño del feto semana a semana acompañado de desenfadadas viñetas (que es a lo que se dedica realmente la "autora". A continuación, incluye un fragmento de un diario, basado en la experiencia de la propia escritora y termina con cuestiones teóricas más serias sobre múltiples temas como: la alimentación, las pruebas que se le hacen a la embarazada, precauciones a la hora de viajar, cómo preparar la llegada del bebé... etc.
Al principio, cuando no estaba embarazada, me hacía gracia la parte del diario pues bromeaba y frivolizaba en exceso sobre algo que aún me era ajeno y no me disgustaba la perspectiva excesivamente desenfadada que ofrecía sobre el tema. Cuando ya lo estaba, la parte del diario directamente me la saltaba: la idea de bromear sobre el tema no me apetecía en lo más mínimo por lo que me leía directamente la parte teórica. En esos momentos en los que en tu cuerpo y en tu mente se están produciendo tantos cambios lo único que te interesa es saber más sobre todo eso que te está pasando y sobre qué será lo siguiente para estar preparada para afrontarlo.
Puedo decir que no me he sentido ni identificada ni "acompañada" por la autora en ningún momento. Cosa que con otros libros sí lo he logrado. Es posible que el hecho de que sea australiana influya: al fin y al cabo, un embarazo es un hecho biológico pero también cultural y en cada parte del mundo es posible que se viva de un modo algo diferente. O a lo mejor es que yo me lo tomo excesivamente en serio y me cuesta bromear sobre ello. En definitiva, que no me lo volvería a comprar.
Éste fue el primer y único libro que me compré: Kaz Cooke, La guía indispensable para madres primerizas. Lo elegí por su grosor y porque me llamó la atención por su estructura (es posible que inconscientemente los colores pistacho y rosa de la portada también influyeran -buen trabajo de marketing, sin duda).
Está organizado temporalmente, como este blog: por semanas de embarazo. Empieza a contarte los síntomas desde los primeros días. Eso me gustó porque es cuando más paranoica estás y mientras no lo sabes con certeza cualquier cosa te parece un síntoma inequívoco de embarazo aunque no lo sea. Cada capítulo te muestra incluso cuál sería el tamaño del feto semana a semana acompañado de desenfadadas viñetas (que es a lo que se dedica realmente la "autora". A continuación, incluye un fragmento de un diario, basado en la experiencia de la propia escritora y termina con cuestiones teóricas más serias sobre múltiples temas como: la alimentación, las pruebas que se le hacen a la embarazada, precauciones a la hora de viajar, cómo preparar la llegada del bebé... etc.
![]() |
| Movimiento fetal, esto es, G. haciendo el pino. |
Puedo decir que no me he sentido ni identificada ni "acompañada" por la autora en ningún momento. Cosa que con otros libros sí lo he logrado. Es posible que el hecho de que sea australiana influya: al fin y al cabo, un embarazo es un hecho biológico pero también cultural y en cada parte del mundo es posible que se viva de un modo algo diferente. O a lo mejor es que yo me lo tomo excesivamente en serio y me cuesta bromear sobre ello. En definitiva, que no me lo volvería a comprar.
miércoles, 2 de julio de 2014
28 semanas y 4 días... Moda premamá.
Como ya comenté, estar embarazada te hace sentir bien tanto por dentro como por fuera y, evidentemente, tu panza no ha de ser un impedimento para que toda es luz se muestre al mundo. Te apetece cuidarte, acicalarte y lucir bien. Para ello sentirte cómoda y a gusto con la ropa que te pones es un requisito imprescindible.
Mi percepción de la ropa premamá la resumiría en tres ideas: poco favorecedora, pues te pone años encima, con un corte horrible y extremadamente cara. Hay pocas tiendas que la tengan y estas no ofrecen una gran variedad: H&M (la más aprovechable), C&A (mejor ni verla, parece creada en el Neolítico), Kiabi (poca variedad) y El corte Inglés (mucho más cara).
La mejor opción es no recurrir a ella siempre que se pueda evitar, por ejemplo, comprarse partes de arriba amplias, un par de leggins de embarazada, pantalones de tela flojos en la cintura para el verano, vestidos que no marquen la cintura, como el dela foto, o que la tengan justo debajo del pecho o algún vaquero estrecho y elástico con cintura para embarazadas. El problema con este último es que por muy elástico que sea, en mi caso, mis muslos se ensancharon tanto (algo necesario a modo de reserva para la lactancia, según la comadrona) que en el segundo trimestre ya no subía por lo que decidí no seguir invirtiendo en ellos.
Lo interesante de todo lo enumerado es que podrás seguir utilizando todo lo que has adquirido cuando tu panza ya no te acompañe o cuando ya sólo queden los vestigios de la misma, esto es, el útero ensanchado.
Mi percepción de la ropa premamá la resumiría en tres ideas: poco favorecedora, pues te pone años encima, con un corte horrible y extremadamente cara. Hay pocas tiendas que la tengan y estas no ofrecen una gran variedad: H&M (la más aprovechable), C&A (mejor ni verla, parece creada en el Neolítico), Kiabi (poca variedad) y El corte Inglés (mucho más cara).
La mejor opción es no recurrir a ella siempre que se pueda evitar, por ejemplo, comprarse partes de arriba amplias, un par de leggins de embarazada, pantalones de tela flojos en la cintura para el verano, vestidos que no marquen la cintura, como el dela foto, o que la tengan justo debajo del pecho o algún vaquero estrecho y elástico con cintura para embarazadas. El problema con este último es que por muy elástico que sea, en mi caso, mis muslos se ensancharon tanto (algo necesario a modo de reserva para la lactancia, según la comadrona) que en el segundo trimestre ya no subía por lo que decidí no seguir invirtiendo en ellos.
Lo interesante de todo lo enumerado es que podrás seguir utilizando todo lo que has adquirido cuando tu panza ya no te acompañe o cuando ya sólo queden los vestigios de la misma, esto es, el útero ensanchado.
martes, 1 de julio de 2014
28 semanas y dos días... ¿Qué necesitan dos bebés? (Muebles)
![]() |
| Otra de las maravillosas creaciones hechas a mano de mi tía. |
El primer dilema es ¿cuna o moisés? ¿Será la primera demasiado grande para algo tan pequeño? Posiblemente. Pero el moisés se queda pequeño muy pronto por lo que no es una buena inversión y luego es un trasto más que acumulas en casa. Creo que mientras las bebés son tan pequeñas existe la posibilidad de ponerlas juntas en la misma cuna con los protectores laterales y centrales necesarios para mantenerlas durmiendo de lado (postura más aconsejable, creo recordar). Según he leído, el tener mucho espacio alrededor no les hace sentir seguras al principio. Recordemos que aún deben de tener como referencia el lugar tan reducido y confortable del que proceden: el útero materno.
La sillita gemelar. Nuevo dilema: ¿carrito o sillita de paseo? El primero parece protegerlas más pero sólo dura hasta los seis meses. Al segundo es posible incorporarle unos capazos para los primeros meses que aportan la misma sensación de protección y posición horizontal. Lo esencial: que la sillita no sea ni muy grande (ha de caber por las puertas por las que habitualmente pasamos) ni muy pesada. Y, lo más importante, que sea de plegado fácil y quepa en el maletero de tu coche.
Las sillitas para el coche. El modelo válido para bebé creo que es válido sólo hasta los seis meses pero es el que ha de utilizarse. Luego hay que adquirir otro. Ha situarse en los asientos traseros en el sentido inverso a la marcha. Por si las bebés son muy pequeñas es posible incorporarles una especie de ajustadores.
La bañerita (ya las hay con una especie de soporte en su interior que impiden que el/la bebé pueda resbalar), un cambiador (con fundas lavables), la cómoda o/y armario para guardar la ropa y las hamaquitas para tenerlas en casa (esto último posiblemente no sea imprescindible).
Todo esto es desde el punto de vista teórico (según los libros que he leído, las webs y foros que he consultado y la gente con la que he hablado). Cuando lo lleve a la práctica veré hasta qué punto se corresponde con la realidad o no.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










