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jueves, 19 de junio de 2014

26 semanas y 4 días... clases de preparación al parto "antiembarazadas".

11 de marzo: la que veía como una inmensa panza.
     Después de un día de mucho estrés en el trabajo que ha tenido como resultado dos explosiones de furia tipo bomba atómica (una a mi madre y otra a mi marido) de esas que te dejan un inmenso sentimiento de culpabilidad, esta disquisición sobre las clases de preparación al parto me servirá de desahogo (o eso creo).      
     Primero he de dejar claro que estas clases son algo muy de agradecer y valorar. El mero hecho de que existan ya es un signo de que nos encontramos en el primer mundo y de que los recortes aún no han afectado a esta parte del Servicio Público de Salud. Te aclaran muchas dudas y confirman o desmienten mucho de lo que has leído en los libros sobre embarazo (si es que has leído alguno por eso de las dudas). Tema al que dedicaré otra entrada. Sin embargo, no son como las que aparecen en las películas americanas ni de lejos, vamos: parejas practicando diversos ejercicios en colchonetas en un ambiente de lo más distendido y encantador. 
     En las clases a las que yo voy, por las que vuelvo a reiterar mi agradecimiento al Servicio de Salud y a los/las profesionales que las organizan, la parte de ejercicios en colchoneta dura aproximadamente diez minutos y no es que hagamos muchos ejercicios de esos que previenen el descolgamiento pélvico o prácticas de respiración para el parto. El "rollo" teórico-explicativo-monologal (muy lleno de conocimientos, por otra parte) dura hora y media sin descanso. Es decir, todo seguido y cero participativo (bueno, alguna pregunta se permite). A esto hay que añadir una clase que tiende a sobre calentarse y unas sillas con respaldo que se clava. En fin, has de tener una resistencia físico-mental en muy buenas condiciones para salir viva de ellas. Mi marido estaba muy contento de asistir pero en vista del panorama, a la hora de la primera clase, lo eximí de la tortura por el bien de los dos (verlo removerse en la "cómoda" silla como un ternero a punto de llevar al matadero colaboró mucho a ello). Decidí que con que uno de los dos lo aguantara ya era suficiente. Además, semejante prueba de resistencia pensé que me prepararía para aguantar los partos que hiciera falta.
     Hoy tocaba la charla de la policía local sobre sistemas de retención para bebés. Gesto totalmente de agradecer y valorado muy positivamente por todo el mundo, yo misma incluida (nada menos que tres agentes/as muy amables acudieron). De ahí la gran afluencia de gente, el consecuente incremento de calor en la sala y los mareos-desmayos que se produjeron. Fue totalmente teórica también. Tanto, que después de dos horas de "aprendizaje" teórico-discursivo con power point incluido, he de confesar que no creo que sepa cómo colocar la sillita en el coche, lo que debiera haber sido uno de los objetivos esenciales de la clase (luego volveré a ver el vídeo del enlace a ver si consigo que me quede algo más claro)
     Ahora, los vídeos sobre accidentes y lesiones en bebés he de decir que me han concienciado mucho junto a los inspiradores vídeos de partos que ya habíamos tenido la suerte de visionar.